
PREPARACIÓN
Trae a tu conciencia un rasgo de tu personalidad ante el cual quieras rendirte. Por ejemplo:
«Autocrítica excesiva» «complacencia»; «necesidad de control»; «miedo a no ser una buena mamá»; «necesidad de hacer más para ser reconocida«, etc.
Busca un lugar sin distracciones. Regálate 20 minutos solo para ti. Si quieres busca un sonido del mar y ponlo durante la práctica.
EJERCICIO
Siéntate en el piso. Cierra tus ojos.
Deja caer el peso de tu cuerpo en el piso. Siente la tierra sosteniéndote. Toma 3 respiraciones profundas por la nariz.
Inhala bendición. Exhala bendición.
Tus exhalaciones son un regalo para la Madre Tierra. Aunque estés sintiendo rabia, tristeza o estrés cuando exhales entrega esa emoción en forma de bendición y agradece ser parte de ese renacimiento.
Lleva tu atención a tu corazón. Visualiza en el centro de tu pecho una esfera de color dorado luminoso girando. La esfera se hace cada vez más grande con tus respiraciones.
Cubre tu cuerpo con la energía amorosa de esta esfera. Llévala de arriba a abajo y de abajo a arriba.
En cuanto te sientas llena de esta energía, permite que frente a ti aparezca el paisaje de un gran océano.
Siente la arena en tus pies y en tu cara la brisa del mar.
Visualízate sentada mirando el oleaje. Con cada respiración únete al ritmo natural de la fluidez de la brisa y el mar.
Quédate por unos minutos siendo con esta imagen. Siente las olas que vienen y se van, mientras traes a tu conciencia el miedo, la idea, o la creencia que quieres entregar.
Luego visualiza cómo llevas tu cabeza hacia tu pecho y te vas enrollando hacia abajo. Tus manos se deslizan sobre la arena, tus rodillas se doblan. Quedas rendida al Todo. A eso más grande que existió antes de ti y existirá después de ti.
En esta postura, siente que desde tu cabeza y a través de tus hombros, brazos, manos y dedos sale el peso que ya no necesitas. Entrega con amor esta energía a la Tierra-arena. Ella lo toma y lo recicla. Deja que tu cuerpo se suelte.
Abraza tu estado de rendición. Quédate allí el tiempo que requieras. Puedes decir:
Suelto. Entrego. Confío. YO SOY CONFIANZA (3 veces)
Inhala profundo la tranquilidad del lugar. Vuelve muy suavemente a tu postura inicial. Siente tu cuerpo en contacto con el piso. Siéntete alineada en balance.
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Las visualizaciones guiadas son una gran herramienta que utilizo frecuentemente en sesiones y círculos. En este enlace pueden encontrar una visualizacion corta de entrega y rendición.
Con amor,
Diana Carolina